viernes, 7 de julio de 2017

Nicolito de vacaciones

Por muchos años los Nicolitos me acompañaron en mis clases, acompañaron a mis alumnos y hasta me animaría a afirmar que son parte del recuerdo — para algunos gratos, para otros no tanto — que muchos de mis alumnos tienen de mi.

En este 2017, los Nicolitos se han tomado un descanso.

Surgen de la necesidad de impartir justicia, surgen de una charla con Santiago Castro —compañero de IPA en ese momento, hoy colega docente de Matemática — en la cuál el me contó de su método para corregir deberes, los Santiaguitos. Pero a mi me preocupaba el cómo llevar un control justo del trabajo en clase y luego de pensar y pensar es que nacen los primeros Nicolitos, en papelitos los cuales le entregaba a los alumnos, y estos a fin de mes me los cambiaban por nota.

Cuenta la leyenda, que algunos alumnos se intercambiaban Nicolitos.  Me parecía genial, que los alumnos compartieran parte de sus logros con otros. Aunque cuentan también que este intercambio no era tan puritano.

Al siguiente año, Analía me obsequió el sello, esto me permitió individualizar mas el trabajo de cada alumno, y terminar con el tráfico de Nicolitos.

Los Nicolitos se ganaban por trabajar en clase, y la cantidad dependía pura y exclusivamente de mi estado de ánimo. Recuerdo en una ocasión haber dado 15 Nicolitos de una. No se perdían por contestar mal una pregunta, solo se perdían por portarse mal en clase. Una vez quite 28 Nicolitos, el alumno perjudicado, terminó siendo un pilar de la clase, me ayudaba a poner orden, y era muy bueno haciendo Matemática

A fin de mes, cada alumno, cambiaba Nicolitos por una nota. A la cantidad de Nicolitos que canjeaba debía sumarle 2 y esa nota, iba directamente a la libreta, como nota de oral. Por lo tanto el máximo canjeable por mes era 10, ya que la nota máxima permitida es 12.

Pero como todo, llegó la piqueta fatal del progreso y los Nicolitos se tomaron unas merecidas vacaciones.

Y porqué hoy me pongo a escribir sobre esto, pues en la jornada de hoy me di cuenta que me estoy poniendo viejo. Hoy me enteré que el año pasado tuve de alumno, al hijo de un amigo de mi juventud. En el recuentro primero hicimos una puesta a punto, y al momento de la revelación de mi vejez, la pregunta de mi amigo fue: ¿De dónde sacaste los Nicolitos?